Guerreros del Aire

Reseña. Opinión. Artes Escénicas.  
Al final de la Guerra
La noche del 8 de febrero el escenario central del Gran Teatro Nacional fue el epicentro escogido para inaugurar oficialmente el III Festival Internacional de Teatro “Temporada Alta”, una propuesta  visionaria que busca desafiar la imaginación de los espectadores para explorar más a fondo el universo multidisciplinario de las Artes Escénicas. Todo empezó con el estreno de la obra Guerra, cautivante espectáculo de primer mundo que se presentó por primera vez en nuestro país, donde inició una ambiciosa gira por Latinoamérica.

Fotografía: Guillermo Ayala

La obra “Guerra” me permitió conectar con una comprensión más amplia de los lenguajes que se expresan a través del arte. Su narrativa escénica nos enlaza con el mundo del teatro físico, la danza aérea y el circo contemporáneo, a través de una puesta en escena diseñada con matices de danza acrobática, - esa acrobacia que se danza desde el corazón y nos enseña a ser libres para volar sin miedo. En cuanto a la dirección de arte siento que logra combinar muy bien los reinos de la iluminación con las atmósferas multimedia, para componer metáforas visuales sobre las relaciones de la humanidad.

                                                    
Esta fue la nueva creación escénica del coreógrafo francés Samuel Mathieu, que supo plasmar su imaginario personal al pensar en la confrontación entre la línea y el color. Así fue como su proceso creativo logró darle vida a esta historia de personajes que se acompañan y se enfrentan, que se rescatan y se olvidan, que se abrazan y se matan. Una pieza fuera de lo común, donde la proyección multimedia se inspiró en el trabajo del artista francés Yves Klein, considerado como una importante figura dentro del movimiento neodadaísta. 



Diseñada por la Compañía Samuel Mathieu, el mundo al que nos transportó era un terreno desconocido en el universo de lo mágico y lo circense, donde la fusión de la imagen, la luz y el sonido reúne a su vez los lenguajes del cuerpo que provienen de la danza, de la hazaña y del contacto, llevándonos a descubrir el universo aéreo de las cosas imposibles.



En palabras de su Director “la guerra abre perspectivas de la materia, una lucha real y poética que combina líneas y direcciones, inscribiendo el rastro, el matiz, en la carne del cuerpo danzante, pero también en una seductora paradoja entre línea y color. Yves Klein ofrece, gracias a la imagen proyectada, la película diseminada, un volumen, una arquitectura del espacio, una escenografía donde lo real y lo virtual disputarán un territorio vivo”. 


Personalmente, me llevó a sentirlo como un abordaje intenso sobre las guerras internas y colectivas que nos han tocado transitar y sobrevivir, como parte de un recorrido mundano en busca de tiempos mejores, hacia una paz mundial y verdadera para todos los habitantes y geografías de la tierra.


Esa noche, las sombras y las luces co crearon realidades paralelas (mágicas y sombrías), ofreciéndonos un tratamiento visual misterioso, por ratos confuso y a veces también muy hermoso.



Me sentí frente a una puesta en escena escrita con fuerza para vencer las tentaciones del conflicto. Una arriesgada propuesta de sincronización multimedia, inspirada en el guión inconcluso sobre La Guerra de la Línea y el Color - del reconocido pintor francés Yves Klein (1928-1962). 



* Este espectáculo de Circo Contemporáneo se estrenó mundialmente en el III Festival Internacional de Teatro “Temporada Alta”, gracias al apoyo de la Alianza Francesa de Lima, la Embajada de Fracia (Ambassade de France au Pérou) y el Ministerio de Cultura.


* Este artículo salió publicado en la Edición N° 287 de la Guía de Arte Lima "Otra Cultura", correspondiente al mes de Marzo 2018.


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