EL CONCIERTO MÍSTICO

MÚSICA PARA EL ESPÍRITU

Tito La Rosa y Tavo Castillo se complementan perfectamente a través de la música. Con el tiempo descubrieron el sentido sagrado del sonido y en cada uno de sus conciertos logran expandir ese sentimiento por todo el espacio. Juntos fusionan instrumentos ancestrales como las antaras de cerámica nazca, las vasijas silbadoras o hermosas quenas de hueso, entre tantos otros, con efectos contemporáneos creados a partir de un sintetizador espacial, ambientando la atmósfera a través de invisibles portales de luz y sonido alrededor de una esfera mágica que nos abraza y nos cura.

Sentir el latido y la vibración de estos instrumentos fantásticos te hacen sentir fuera del tiempo, totalmente envuelto en la realidad de un presente mágico e inigualable. Es una experiencia cósmica; un viaje musical consciente de sanación.


Al final del parque hay una enana blanca; un espacio rústico destinado para nuestro despertar armónico en el chacra amarillo de la noche. Llegamos de a pocos a ese cálido recinto ubicado en uno de los extremos de la plaza central de Barranco. Emocionados por escuchar el esperado concierto de Tito La Rosa y Tavo Castillo, dos seres galácticos que en algún espacio-tiempo de su viaje personal comprendieron que la música sería la musa protagonista de sus caminos, sus noches y sus días.


Ambos se conocieron sin saber que se conocerían. Se encontraron un día de sol en las praderas de Chaclacayo por pura sincronía, gracias a una amiga en común muy especial para ambos. Desde entonces se hicieron grandes amigos y comenzaron a vibrar juntos con el universo. Desde esa primera reunión musical la magia de los músicos fluyó desde las profundidades espirituales de su Ser. 



Si aún no los has escuchado, no demores en buscar sus conciertos, o conseguir alguno de sus alucinantes discos en las instalaciones de la Enana Blanca. Nosotros tuvimos la dicha de escucharlos en vivo la noche que celebraron doce años de haber emprendido la aventura de tocar juntos, y crear fusiones más allá de lo sonoro, orientándose con el tiempo cada vez más hacia experiencias de sanación y armonía. Casi nadie del público sabía que ese concierto coincidía con tal celebración. Sinceramente fue una suerte muy especial acompañarlos aquella vez, y volar por dentro - junto a otros desconocidos - gracias al poder curativo y elevador de la música instrumental y shamánica, hacia los universos profundos e invisibles de la conciencia. 





Agradecimientos: Tito la Rosa, Tavo Castillo y a la familia de la Enana Blanca. 
¡Un abrazo sonoro para todos! 

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