MURU, PODEROSA E INEVITABLE


I

Una anciana de blanco en medio del escenario canta bajo la luz de una noche irrepetible. Es el último día de la obra y el Teatro Municipal es un lugar perfecto para esta oda a la belleza.
Su voz, tenebrosa e inquietante, perturba segundo a segundo cada fragmento del espacio. La mujer enmascarada es una vieja risueña que se columpia sobre las olas subterráneas de la danza butoh. Ella baila en cámara lenta con una intensidad sin frenos, que por momentos revienta y rompe su letanía con pequeños fragmentos de velocidad, fuertes, resonantes, viscerales...

Foto: Edi Hirose


locura de ensueño
el baile de sus demonios
logró rebalsar los límites de lo denso

minutos inmortales de música total

Foto: Johanna Valcarcel

Tras una pantalla, la imagen afantasmada de una orquesta aparece ante nosotros
violines, chelos, flauta traversa, contrabajo, piano, violín, proyección de video, electro beats
fuerza sonora del universo espacial
su música resuena al final de la noche
amanece y la imagen es clara
videos subjetivos y música electrónica de avanzada
inventada para experimentar
para jugar con la creación de una atmósfera omnipotente que no le teme a la oscuridad
deliciosa fusión de música en vivo e imágenes sin tiempo
Foto: Edi Hirose

las líneas proyectadas en el espacio
revelan que todos somos vibración,
energía del más alto nivel

un rayo de luz

dio en mi corazón

II

Foto: Johanna Valcarcel


el hombre semidesnudo

pintado de blanco

juega con su alma

al otro lado proyectada
y escribe un poema a la vida
con el sentimiento a flor de piel

con todas sus sangres

y la más pura de sus danzas



el ser humano
está pintado y desnudo
su espíritu ha renacido
su fuerza ha sobrevivido al más gigante de los fuegos

Foto: Johanna Valcarcel


el hombre baila lento

se descontrola,

buscándose
comienza a bailar con su reflejo

su ánima se convierte en polvos de estrellas y lo ilumina

lo acompaña desde lo eterno

con rostro de mimo entristecido

danza en el silencio de las heridas
Foto: Edi Hirose

el hombrecito ahora
celebra el contacto con el cielo

música de cine

tal vez el momento más hermoso de Muru ha llegado

con este cuadro en movimiento

lleno de vida y contemplación

como un viaje espiritual hacia el nevado más alto

que nos invita a ver las estrellas que nos miran sobre la montaña

Foto: Edi Hirose


III

Inmensos solos de violín
para cerrar los ojos y aprender a viajar en el sonido
con efectos de guitarra eléctrica y piano
los bailarines de Corea y Japón danzaron
con la fuerza de lo inevitable
que los impulsa desde sus adentros

Foto: Edi Hirose

Un último concierto de música tribal

amanece suavamente frente a nosotros

los músicos ahora fluyen con ritmos de cajón y fondo de tambores

una luz planetaria ilumina la atmósfera

y la magia brota alrededor de un instrumento cósmico


llamado hang


una esfera de vibraciones altas y sutiles


capaz de elevarnos a todos para siempre

Foto: Edi Hirose

Con la orquesta completa

y una dama japonesa apoderada de los bombos

aparecen las últimas bailarinas de blanco


envueltas entre nubes de algodón
sostienen su Ki con cada parte de sus manos


y desde el centro de su galaxia interna

danzan con alas abiertas en cada rincón del escenario


Foto: Johanna Valcarcel



Muru se va despidiendo lentamente

con la potencia de sus bombos y electro beats

este espectáculo multidimensional y sonoro

nos deja una nueva energía instalada en el corazón

una experiencia completa de música y luz.




***


MURU. Fuerza de lo inevitable.
Se estrenó el 1 Marzo en el renovado y alucinante Teatro Municipal; un verdadero templo para el arte y la cultura. Fuimos testigos de un espectáculo multidimensional lleno de sorpresa y originalidad. La presencia de la música, viva y en vivo, resonando por cada pasaje de esta historia, fue vital para el fluir de la obra, que nos brindó conciertos mágicos de cuerdas, atmósferas tribales  y electrónicas, efectos de guitarra eléctrica, escenas puras de percusión, solos de piano y violín.
Universos de música combinados y envueltos en videoarte. Proyecciones espaciales de luz, sombra y otros efectos luminosos. Los colores proyectados fueron solos de energía. Escenarios creados para la intervención del espacio. Para la aparición de la danza butoh y contemporánea. Danza de ensueño en el malecón de lo imaginario.

“Muru es semilla, Muru es sueño eterno”. Muro es quechua y japonés con residencia
universal. Es la semilla que nace para florecer en amarillo. El sueño eterno que se dibuja en planos invisibles, para un día despertar desde el espíritu.

En breves palabras, es una obra que nos invita a viajar por las corrientes caudalosas del arte para reflexionar sobre la relación de los seres humanos con la naturaleza, la fuerza de lo frágil y lo inevitable.

***



LA FICHA: 

Pauchi Sasaki es una reconocida compositora con especialización en violín andino y hebreo, se ha presentado en escenarios de Japón, Estados Unidos y Latinoamérica. Junto a ella forman el Colectivo OIE el artista plástico Harry Chávez, el músico electrónico Omar Lavalle y el videasta Juan Carlos Yanaura.

Desde hace seis años este colectivo interviene espacios no convencionales de la ciudad, así como salas de teatro. Sus presentaciones involucran al público en un viaje de nuevas percepciones hacia una experiencia de magia co¬lectiva, integrando cada espacio en sus obras.

Colectivo OIE lleva ya seis años interviniendo espacios no convencionales de la ciudad y salas de teatro. Cada presentación hace que el público se involucre en un viaje de nuevas percepciones.



Artistas invitados:

Dohee Lee: Cantante y bailarina coreana
Jennifer Curtis: Violinista Estadounidense
Grupo Dancemonks Dance
Kinya “Zulu” Tsuruyama: Bailarín japonés especializado en danza butoh

Todos ellos, junto a Sasaki y al Colectivo OIE han trabajado con la arquitecta Tami Noguchi adaptándose al propio escenario del Teatro Municipal.






*Esta nota salió publicada en la Guía de Arte de Lima, Marzo 2012.



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